Alimentación en enfermedades digestivas

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La alimentación
El hombre primitivo era fundamentalmente carnívoro pero podía alimentarse prácticamente con cualquier cosa y tardó cien mil años en adaptar su sistema digestivo a ese tipo de dieta. El hombre industrial ha cambiado sus hábitos alimenticios en 50 años. La dieta de nuestros antepasados el “homo sapiens” cazador y recolector influyó de manera decisiva en  cómo nuestro aparato digestivo es capaz en la actualidad de digerir los alimentos.

El hombre del siglo XXI se reúne en torno a la mesa no solo para celebrar acontecimientos familiares, una boda, un bautizo sino para hacer amigos o hacer negocios. Los hombres de negocios saben bien que los mejores contratos se “firman” en una comida distendida de trabajo. Nos gusta reunir en torno a la mesa a las personas que apreciamos y agasajarlas con una buena comida. La cocina y la forma de cómo se prepara los alimentos se ha convertido a lo largo de la historia de la humanidad en un arte. Es importante la selección de los alimentos, la elaboración y la presentación. Comer es un placer y a los seres civilizados les gusta cuidar todos los detalles que rodean al acto de comer.

Sin embargo en el paciente con enfermedades digestivas siempre surge la pregunta:

¿Qué puedo comer, doctor?

Esta pregunta la escuchamos a diario los gastroenterológos.  Cualquier paciente está dispuesto a realizar algún pequeño sacrificio a cambio de la curación. Pero el sacrificio debe tener sentido y utilidad futura. Tanto el médico como el paciente saben que cualquier modificación en la dieta supone un esfuerzo adicional que en ocasiones puede resultar complicado y quizá hasta imposible llevar a cabo. Así que cualquier modificación, cualquier prohibición tiene que tener una base científica y práctica.

    • Es importante un consumo de fibra soluble que se encuentra en verduras y frutas. El salvado de trigo, fibra insoluble, en algunas pacientes puede no sentarles bien aunque para otros puede resultar beneficioso. Sin embargo no se debe abusar de la fibra que es responsable de no pocas situaciones de enfermos que se quejan de gas y distensión del abdomen.
    • Café, alcohol, chocolate puede ser necesario restringir su consumo o moderarlo.
    • El tabaco es siempre perjudicial para su salud. Si desea dejarlo existen múltiples métodos para conseguirlo pero lo más importante es: convénzase de que el tabaco le perjudica y propóngase dejarlo.
    • La leche es un magnífico alimento con las excepciones de aquellos paciente que presentan intolerancia a la lactosa
    • Las especias: Piense en ellas como en un baño en agua helada o en una sauna, algo estimulante y agradable pero no para todos los días.
    • Carnes y pescados: Consuma más pescado que carne. Pero olvídese de la moda de consumirlo crudo. Si este último no es de su agrado prefiera las carnes de aves y conejo a las rojas.
  • Olvídese de la comida rápida. Pocas veces algo que está bien puede hacerse con rapidez. La cocina requiere su tiempo, comer debe ser un acto placentero y reconfortante. Los animales se alimentan, los hombres comemos.