Colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn: ¿Qué hay de nuevo?

La colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn son dos enfermedades que se conocen desde hace muchos años pero ¿han cambiado las cosas en la última década? Algunos enfermos nos preguntan a los gastroenterólogos ¿se conoce la causa?¿existe tratamiento?
Hace ya más de tres lustros que escribí un manual para pacientes y familiares “Vivir con…” hoy agotado y pendiente de re edición. Era una época en que el acceso a Internet y a la información no estaba tan generalizada como hoy. Sin embargo hoy el problema es el exceso de información. Muchos pacientes dejan de navegar por la web agobiados por los datos que se ofrecen en las páginas de blogs y foros donde la gente cuenta sus experiencias, generalmente negativas.
En estos quince años las cosas han cambiado y para bien. El abanico de soluciones y medicamentos utilizados es enorme. Hace 50 años un paciente de cada tres moría como consecuencia de su enfermedad o complicaciones derivadas de la misma, hoy tan solo cuatro de cada cien presenta una complicación fatal. Es posible que a algunos todavía les parezca mucho. Pero se miramos los números de manera global sabemos que los pacientes de Crohn y colitis ulcerosa tienen según las estadísticas las mismas expectativas de vida que una persona sana.
Además buena parte de los pacientes desarrollan una actividad laboral normal y pocas veces es necesario recurrir a la cirugía.
Sin embargo a la pregunta que muchos enfermos nos hacen y nos hacían de cuál es la causa y si existe un remedio eficaz y definitivo tenemos que seguir contestando que no conocemos la causa y no existe curación.
En la actualidad seguimos utilizando para los casos más leves y menos agresivos de la enfermedad la sulfasalazina y determinados antibióticos. Para los casos de actividad moderada o intensa los corticoides, los inmunosupresores y para los casos más rebeldes disponemos en la actualidad de unos medicamentos denominados los anti-TNF, como el infliximab, el adalimumab y una nueva generación de anti-TNF
Hoy conocemos mucho mejor la enfermedad inflamatoria, conocemos la importancia de la flora intestinal, conocemos una sería de fenómenos fisiológicos y autoinmunes que se desencadenan en los primeros estadios de la enfermedad. Sabemos diagnosticarla antes pues tenemos armas diagnósticas muy eficaces: técnicas de imagen como el TAC o la resonancia magnética, la endoscopia, la ecoendoscopia y actuamos más rápido. Esto nos permite que el estado general del paciente no se deteriore y que la mayoría de ellos no tengan que pasar por el quirófano.
La conclusión final es hoy los pacientes de enfermedad inflamatoria intestinal se diagnostican antes y mejor, se tratan antes y mejor, sus expectativas de vida son similares a las de la población en general y sus índices de calidad de vida son buenos pero…, a pesar del ingente número de profesionales de todo el mundo que hay trabajando en ello, no se ha descubierto la causa de la enfermedad ni existe un tratamiento definitivo y curativo

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