Helicobacter Pylori

helicobacter pylori

Estoy seguro de que habrá oído hablar del Helicobacter Pylori o habrá leído algún artículo divulgativo. Popularmente algunos de mis enfermos se refieren a él como “el bichito” o “la bacteria” Hasta hace pocos años, sin embargo, la doctrina oficial consideraba que las bacterias no podían colonizar el estómago. El ácido clorhídrico allí existente las destruiría. En la década de los años sesenta un gastroenterólogo valenciano, el doctor Peñarroja  en su tesis doctoral publicada en 1971, realizó un trabajo que resultaría polémico en la comunidad científica local y le acarrearía algún disgusto. Trató la úlcera gastroduodenal con una combinación de antibióticos y corticoides. Los resultados fueron brillantes pero nadie le prestó mayor atención. Por otra parte él tampoco pudo explicar por qué sus pacientes mejoraban o las explicaciones que dio no resultaron demasiado convincentes a la comunidad científica.En aquellos tiempos la teoría oficial afirmaba que la úlcera gastroduodenal era una enfermedad producida por el ácido y una alteración de la barrera mucosa. Así que nadie estaba preparado para pensar en la enfermedad ulcerosa como una enfermedad infecciosa.

En realidad no fue hasta la década de los ochenta cuando gracias a los trabajos de Warren y Marshall se descubre la existencia y la importancia del Helicobacter Pylori. En 1981 Barry Marshall se encontraba en su tercer año de residencia en la especialidad de Medicina Interna en el Royal Perth Hospital. En el servicio de anatomía patológica y conoce a Robin Warren quien se había interesado por bacterias espirilares detectadas en muestras de biopsias gástricas. Marshall revisa las historias de 25 pacientes en los que se había detectado este tipo de bacterias y ambos deciden tratar con tetraciclinas, un antibiótico, a uno de estos pacientes. El paciente mejoró espectacularmente pero lo más sorprendente fue que las lesiones histológicas mejoraron y las bacterias desaparecieron. A partir de aquí los trabajos y los estudios prospectivos se multiplican. Hoy cualquier persona culta sabe que la úlcera duodenal está provocada por el “bichito”Que el H. Pylori juega un papel fundamental en la enfermedad ulcerosa, en la gastritis, en el cáncer gástrico y en el linfoma Malt es aceptado por la comunidad científica, ¿pero juega algún papel en la dispepsia funcional y en el síndrome de intestino irritable? La respuesta a esta pregunta parece ser no pero esta respuesta requiere matizaciones. Veamos.
La experiencia clínica y algunos trabajos publicados demuestran que un grupo de pacientes que presentan síntomas que los encuadran dentro de lo que llamamos una DF y presentan un resultado positivo para el H Pylori después de un tratamiento erradicador mejoran. Pero sabemos que existen muchos pacientes diagnosticados de dispepsia funcional que no presentan infección por H. Pylori y existen sujetos infectados por el H. Pylori que no presentan síntomas de ninguna clase.

Sin embargo en la actualidad la aproximación al paciente con dispepsia ha cambiado. Así muchos médicos generales y no pocos gastroenterólogos ante un paciente con síntomas dispepticos y sin síntomas de alarma antes de proceder a realizar ninguna exploración invasiva tal como una endoscopia o un tránsito baritadonos realizan sistemáticamente un test del aliento. Esta es una prueba sencilla, con un coste económico escaso y si se detecta el H. Pylori proceden a realizar un tratamiento erradicador. Sin embargo existen preguntas a las que la medicina basada en la Evidencia todavía no está en condiciones de responder.

Como queda dicho anteriormente es universalmente aceptado en la actualidad que el H.Pylori es el causante de la mayoría de los cánceres gástricos, del linfoma asociado a la mucosa (MALT) y de la úlcera gastroduodenal. Y también hay consenso que debemos combatir a la bacteria en determinadas circunstancias como en pacientes con úlceras gástricas o duodenales, en pacientes con erosiones duodenales pero no gástricas, en pacientes a tratamiento con AINE (antiinflamatorios no esteroideos) y que tengan antecedentes de úlcera, en familiares de primer grado de pacientes con cáncer de estómago, en pacientes operados de cáncer de estómago, en pacientes en tratamiento con aspirina a dosis bajas que hayan tenido úlceras o alguna hemorragia digestiva. El tratamiento del H Pylori lo denominamos erradicación y el objetivo es eliminar la bacteria de nuestro organismo. Las tasas de erradicación son muy buenas pero existe un reducido grupo de pacientes en los que la bacteria es resistente y requieren un segundo tratamiento con antibóticos más potentes.