Semmelweis, el salvador de madres, y la teoría microbiana

 

En Julio de este año se cumplirá el 200 aniversario del nacimiento de Ignacio Semmelweis, nacido en Pest, Hungría, sin embargo murió en un manicomio, a la temprana edad de 47 años, olvidado de todos, incluso de su propia mujer,  de sus amigos y despreciado por sus colegas.

Casa Museo de Semmelweis en la ciudad de Budapest

Hoy su nombre goza de un prestigio y de un lugar privilegiado en la historia de la medicina. En Budapest hay un museo que lleva su nombre y existe también una sociedad científica  con su nombre, específica para aquellos que profesionales sanitarios que son acusados injustamente de malas prácticas o comportamientos inadecuados. ¿Pero por qué es tan importante este personaje en la Historia de la medicina?

A mediados del Siglo XIX la fiebre puerperal causaba la muerte de muchas mujeres después de haber dado a luz. La causa era completamente desconocida y hasta tal punto preocupaba a las autoridades que se crearon varias comisiones especificas para encontrar la causa y acabar con la misma. Todas ellas sin llegar a ninguna conclusión. La comunidad científica de la época carecía de respuesta frente a una enfermedad que se llevaba en ocasiones hasta un tercio de las mujeres recién paridas.

Semmelweis provenía de una acomodada familia de Pest.  Hungría  por aquel entonces formaba parte del imperio Austrohúngaro. Decide estudiar derecho. Sin embargo por azar asiste a una clase de Anatomía impartida por una estrella en ascenso en aquella época, el profesor Rokitanski, queda deslumbrado y decide dedicarse a la medicina. Una vez finalizados sus estudios decide hacerse internista pero tiene que conformarse con una plaza en la maternidad de Viena como ayudante del profesor Klein. En su primer día de guardia en la maternidad queda impresionado cuando le cuentan que una de las mujeres que estaba de parto al cerrarse la maternidad del profesor Bartch y ser asignada a la sala de profesor Klein decide dar a luz en la calle antes que ingresar. Es conocido en toda Viena que la maternidad del profesor Klein tiene una mortalidad altísima  por causa de la fiebre puerperal que puede alcanzar hasta un 33%. Sin embargo en la maternidad del profesor Bartch la mortalidad por fiebre puerperal rara vez  supera el 8%. La maternidad de Klein, o clínica 1 como la llama Semmelweis, es atendida por ginecólogos y estudiantes de medicina. La maternidad 2 por enfermeras y matronas.  Estos datos llaman poderosamente la atención de nuestro personaje y decide investigar.  No era la primera vez que se habían producidos investigaciones e incluso se habían formado comisiones que nunca llegaron a una conclusión eficaz.

En esta ocasión el azar, una desgracia, cogió a Semmelweis con las entendederas bien abiertas y dispuesto a aprender. Un amigo, el profesor Kolletchka, en una clase de disección anatómica con un cadáver sufrió una herida accidental y como era habitual en aquellos tiempos sufre una septicemia y muere.  Semmelweis asiste a la autopsia y observa que las lesiones causantes de la muerte de su amigo eran muy similares a las observadas en las mujeres fallecidas de fiebre puerperal. ¡Aquí estaba el dato que le faltaba! En la clínica 1 los estudiantes pasaban de las prácticas de disección con los cadáveres a atender a las mujeres parturientas.  ¡Eran los estudiantes los que infectaban o transmitían la fiebre puerperal!

A partir de ese momento Semmelweis obliga a los estudiantes y a lavarse las manos después de su clase de técnica anatómica y a desinfectárselas y súbitamente las tasas mortalidad por fiebre puerperal de la clínica 1 y la clínica 2 se igualan.

Pues bien este dato objetivo, incuestionable, rotundo  sirvió para que Semmelweis fuese expulsado de la maternidad, inhabilitado, cuestionado por sus colegas y tuviera que exhiliarse a su Hungría natal. ¿Por qué? En primer lugar porque Semmelweis era un hombre apasionado, cólerico y se expresa de manera radical: “Quienes no utilicen mi método de desinfección son unos asesinos”  En segundo lugar porque su método se pone en marcha en otras maternidades y los éxitos, tal vez porque no se utilizó bien, no fueron tan espectaculares. Y en tercer lugar porque Semmelweis no supo completar su hallazgo, documentarlo y publicarlo en las revistas científicas de la época. Y finalmente y lo más importante no supo dar una explicación científica al mismo. No relacionó a las bacterias como los causantes de la fiebre puerperal y utilizó explicaciones esotéricas “como sustancia cadavérica”  Ese fue el agujero por el que su teoría  hizo agua y se hundió.  No supo explicar cuál era el vector, qué agente era el responsable. Semmelweis estuvo cerca de arañar la gloria no solo de haber sido el padre de la asepsia sino de haberse adelantado a Luis Pasteur y a su teoría microbiana de las enfermedades.

Hoy cualquier persona culta sabe que las enfermedades infecciosas son provocadas por microorganismos pero eso fue posible gracias a que Luis Pasteur describió la relación de las bacterias con procesos orgánicos como la putrefacción, la fermentación y las infecciones, y más tarde Robert Koch establecería sus “Postulados” que fijan los criterios objetivos para que a un microorganismo se le atribuya la responsabilidad de una enfermedad.

Vayan estas líneas como homenaje a tan distinguido personaje que vivió su vida como un completo fracaso, personal, profesional y humano.

Semmelweis en la última etapa de su vida cuando contaba 42 años

Bibliografía:

1.- Semmelweis. Louis -Ferdinand Celine. Marbot ediciones. 2009

2.- Lancet. Monument a Semmelweis. Londres. 1892

3.- Rose Semmelweis. New York medical. 1904

4.-Semmelweis: his life and doctrine : A chapter in the history of medicine. by Sinclair, William J., SirUniversity of Leeds. Library. 1909

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